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Mi experiencia en coaching

El coaching sabe sacar de nosotros mismos nuestra grandeza personal, nos anima a asumir retos para desplegar todo nuestro potencial.

Llegue al Coaching como quien llega a un camino, a una opción de vida largamente buscada. Ahora que lo he encontrado, no me separaré nunca de él porque siento en mi corazón, en mi piel, en todo mi cuerpo que es la metodología que me ayuda a conseguir de forma rápida y armoniosa mis objetivos, y que utilizaré en el entrenamiento de otros.

Para llegar hasta aquí he recorrido un largo proceso de aprendizaje. Ser un buen Coach no es cuestión de títulos, ni de arduos estudios, aunque es imprescindible conocer una metodología fundamentada y objetiva. Se trata de aprender de la vida, de los acontecimientos, de los errores, de las experiencias, de las personas que se acercan y se alejan de nuestra vida, dejándonos un regalo de vivencias.

Una vez que opté de forma decidida y rotunda especializarme en Coaching Personal y Ejecutivo, me faltaba contar con la experiencia, apoyo y guía de otra persona experimentada, que hubiera andado ya su propio camino. Un Coach siempre tiene al menos a otro buen Coach que le acompaña.

Después de hacer algunas averiguaciones, a través de una persona insospechada, el Gerente de una importante Consultoría en RR.HH me dio el nombre de una Consultoría en Coaching. Detrás de este nombre estaba la persona, la coach que me ha acompañado durante cuatro meses.

Después de la primera sesión, para ver mis necesidades, mis objetivos y también para sentir ambas si se establecía el rapport imprescindible de cualquier relación de este tipo, acordamos trabajar juntas, ella como Coach, yo como cliente o coachee.

Han sido cuatro meses de trabajo, en la que con gran satisfacción para las dos he conseguido:

Después de esta experiencia, he aprendido que un buen coach, nuestro entrenador personal, debe reunir una serie de condiciones, cualidades y experiencias interiorizadas. No basta con hacer cursos rápidos de Coaching, que ahora están de moda, y anunciarse para empezar a tener clientes.

Un buen Coach tiene experiencia laboral amplia en otros entornos fuera del Coaching, ha realizado en sí mismo su propio proceso de cambio, es profesional y riguroso en su trabajo, posee una fuerte sensibilidad que le hace acertar con las preguntas adecuadas que provocan el cuestionamiento tendente a la transformación, es firme y cercano a la vez. En resumen, sabe sacar de nosotros mismos nuestra propia grandeza personal y nos anima a asumir retos para desplegar todo nuestro potencial.

Rosa Estañ

Publicado en el periódico Ideal el 1 octubre de 2007


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